Toledo, 18 de diciembre 2022. La Gran Recogida del Banco de Alimentos de Toledo supone un considerable esfuerzo operativo que apenas empieza una vez terminada la campaña en los supermercados. Y es que en estos días toca gestionar las donaciones, tanto las materiales como las económicas y que suponen el 80 por ciento del total que recibimos en un año, una labor menos visible pero indispensable.
Los donativos económicos tienen un procedimiento más simple, ya que cada cadena tiene abierta mediante un convenio una cuenta con el dinero recaudado en beneficio del Banco de Alimentos de Toledo. De esta manera, una vez contabilizado el importe total recogido, los supermercados comunican el crédito que dispone el BAT en cada establecimiento y podemos comprar en el período de tiempo pactado –normalmente, a lo largo de todo un año- los productos y la cantidad que se necesiten.
Este sistema es muy ventajoso pues le permite al BAT planificar las compras y mantener un stock ajustado y a la vez equilibrado en el almacén. Por otra parte, los donativos realizados, tanto en el supermercado como directamente mediante transferencia por diferentes vías telemáticas, pueden ser desgravados.
En cuanto a los donativos en especie, el proceso se complica, pues requiere de varios pasos previos al almacenamiento de los productos. En primer lugar, hay que transportar estos alimentos a nuestras instalaciones, acción de la que se hacen cargo, en su mayor parte, los supermercados y las entidades colaboradoras, aunque también acudimos a no pocos puntos de una recogida que, no lo olvidemos, se realiza en toda la provincia.
La recepción de lo que supone varias toneladas de alimentos debe hacerse, por lo tanto, de forma escalonada pero rápida. Afortunadamente, disponemos de un almacén con capacidad suficiente para absorber este importante incremento del flujo de entrada.
De cualquier forma, el mayor esfuerzo de la Gran Recogida se da en estos momentos, cuando, recepcionada la mercancía, los voluntarios se ocupan de revisar, clasificar y registrarla. Hay que tener en cuenta que los productos llegan generalmente mezclados y que los parámetros básicos de gestión del almacén requiere agruparlos por producto, número de unidades y fecha de caducidad o de consumo preferente.
Y este proceso, tan laborioso como necesariamente diligente en su ejecución para evitar el deterioro de los artículos más perecederos, como la leche o la bollería, debe hacerse sin descuidar el resto de procedimientos que el BAT realiza de forma cotidiana, como puede ser la preparación de las entregas a las 144 entidades a las que atiende y las operaciones administrativas que implica el funcionamiento de la institución.
Suele ser a principios de enero, alrededor de cuatro o cinco semanas después de llegada la mercancía, cuando culmina el procesamiento, registro y almacenamiento, gracias al trabajo desinteresado de la docena de voluntarios fijos con los que cuenta el BAT actualmente y que llegan a mover entre diez y quince mil kilos de alimentos. Ellos son, por lo tanto, los auténticos héroes anónimos de la Gran Recogida.
Leche, pasta, arroz, tomate en conserva, legumbres secas y cocidas, vegetales en conserva, platos preparados, aceite, chocolate, pañales, productos de limpieza y de higiene, papillas, potitos… Del revoltijo de productos a la clasificación y etiquetado por palés media un esfuerzo y competencia que son la clave del Banco de Alimentos de Toledo y que permiten nuestra eficiencia en la asistencia.
Así pues en estos días de preparación y celebración de las fiestas navideñas, en el almacén y las oficinas del BAT estamos con ilusión y entrega dedicados de lleno a la organización de la carga de solidaridad que los toledanos nos han confiado. Si quieres, tú también puedes ayudarnos y participar. ¡Feliz Navidad!

